Nunca hemos sido nada, pero siempre hemos sido todo. Paradójica frase, como nuestra relación. Ni contigo ni sin ti. Ojo, que no puedo estar contigo mucho tiempo porque al final la acabamos cagando y discutiendo, pero tampoco puedo estar mucho tiempo sin ti porque comienzo a echarte de menos. Y sí, no te voy a negar que, al principio, este tipo de “relación”, “tonteo” o como lo quieras llamar, gusta. Claro que gusta, mucho. Es más, encanta – a mi por lo menos-. Pero, al principio. Lo jodido viene luego, cuando llevas un año de idas y venidas sabiendo que probablemente “nuestra” relación – y digo nuestra entre comillas porque a estas alturas sé que ya es más mia que tuya- nunca llegue a ser más de lo que ya es. Llevábamos un puto año estancados en el mismo sitio. En un punto de partida del que ni salimos ni dejamos entrar a nadie más. Sí, así es. Estamos dentro de un círculo vicioso, de “la pescadilla que se muerde la cola” . Así es como estamos. Aunque no es eso lo que más rabia me da todo. El saber que podría haber funcionado es lo que me mata. Somos diferentes,muchísimo. Nos gritamos, chillamos, peleamos… Pero hay algo más fuerte entre nosotros. Dime por qué sino tras un año seguimos callándonos la boca con un beso. Pero te darás cuenta de todo esto demasiado tarde, cuando ya haya tanto dolor que no sea capaz de empezar lo que hoy me atrevería a intentar-aun sabiendo lo auto destructivo que podría llegar a ser- . No pretendo que seas el amor de mi vida, ni que me quieras, solo me gustaría que lo intentases, que lo intentásemos… Recuerda que hoy aún estás a tiempo.
PD. Es mi primer texto. Siempre había tenido ganas de escribir y crear un blog, pero nunca me había animado. Sé que he de mejorar mucho y lo intentaré. De momento ya he dado el primer paso, ahora me queda aprender de todos vosotros y vosotras. Un abrazo muy fuerte para todos y ánimo a los que ya hayan empezado la rutina y a los que, como yo, la empiezan este lunes.
Laura.